El dato surge de la mediana salarial publicada por el Indec y refleja la fuerte desigualdad en los ingresos: mientras una minoría concentra gran parte de la riqueza, millones de trabajadores quedan por debajo del costo de vida actual.
El 50% de las personas ocupadas en Argentina ganó menos de $800.000 durante el cuarto trimestre de 2025, según el último informe sobre distribución del ingreso publicado por el Indec.
El dato surge de la mediana salarial, un indicador que refleja el ingreso "típico" de los trabajadores y que suele mostrar con mayor precisión la realidad económica cotidiana que el promedio general.
De acuerdo al organismo estadístico, el ingreso promedio de la población ocupada fue de $1.068.540. Sin embargo, la distancia entre ese promedio y la mediana deja en evidencia una fuerte desigualdad salarial: mientras unos pocos ingresos altos elevan la media, una gran parte de los trabajadores permanece muy por debajo de ese valor.
El informe también expuso la enorme brecha entre los distintos sectores sociales. Los primeros cuatro deciles de trabajadores percibieron ingresos promedio de apenas $392.439, una cifra que contrasta con los más de $2,5 millones que recibió el segmento de mayores ingresos.
La concentración económica aparece con fuerza en otro dato: el 10% más rico de la población acumuló el 32,3% del total de los ingresos del país, mientras que el 10% más pobre apenas accedió al 1,8% .
La diferencia entre ambos extremos se mantuvo en 13 veces, sin mejoras respecto del año anterior.
El coeficiente de Gini, utilizado internacionalmente para medir desigualdad, se ubicó en 0,427 frente al 0,430 registrado un año antes.
Aunque mostró una leve mejora estadística, el indicador continúa lejos de niveles considerados de mayor equidad. Para tomar dimensión, en el cuarto trimestre de 2022 había descendido a 0,413.
Los datos vuelven a poner el foco sobre un fenómeno cada vez más visible: el de los trabajadores que, aun teniendo empleo, no logran alcanzar ingresos suficientes para sostener el costo de vida.
En ese escenario, especialistas advierten que la desaceleración de la inflación y la baja de la pobreza no necesariamente se traducen en una mejora real de la distribución del ingreso.-
FUENTE: www.datachaco.com








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