Un episodio de violencia extrema e institucional sin precedentes sacudió los cimientos de la Comisaría de Colonias Unidas durante la madrugada de este martes.
El incidente, ocurrido aproximadamente a las 04:30 horas, involucró a dos efectivos de la fuerza provincial en lo que se presume fue un ataque derivado de un trasfondo sentimental.
El oficial ayudante Job Iturri, quien se encontraba desempeñando funciones como oficial de servicio, abrió fuego de manera indiscriminada contra el sector de guardia de prevención de la unidad policial.
La gravedad del suceso que evidenció Gustavo Olivello en la tarde de este martes en una transmisión en vivo, quedó plasmada en las pericias balísticas realizadas por el Gabinete Científico del Poder Judicial, bajo la supervisión de la ayudante fiscal N° 2 de General San Martín, la doctora Valeria Verón.
Según los datos recolectados en la escena, se confirmó el secuestro de diez vainas servidas, cuatro plomos deformados y un proyectil intacto.
Estos hallazgos demuestran la ferocidad del ataque y la cantidad de disparos efectuados por Iturri con su arma reglamentaria, una pistola Bersa calibre 9 mm.
Como consecuencia directa de esta ráfaga de disparos, el agente Lucas Joel Gómez resultó herido. Uno de los proyectiles impactó en su brazo izquierdo, lo que obligó a su traslado inmediato al nosocomio local y su posterior derivación al Hospital Félix A. Pertile en General San Martín.
A pesar de la cantidad de munición disparada contra las estructuras de la comisaría, fuentes policiales confirmaron que la herida del agente Gómez no reviste gravedad, encontrándose actualmente fuera de peligro.
La investigación ha sumado un elemento agravante que profundiza el escándalo: el estado de ebriedad del agresor. Personal de Tránsito Urbano y Patrulla Vial realizó el test de alcoholemia al oficial Iturri, el cual arrojó un resultado de 1,06 gramos de alcohol por litro de sangre.
Este dato resulta alarmante dado que el oficial no solo portaba su arma de fuego, sino que se encontraba en pleno ejercicio de sus funciones como responsable del servicio de guardia.
En cuanto al móvil del ataque, las primeras líneas investigativas apuntan a un conflicto de índole personal y sentimental.
Versiones recogidas en el lugar sugieren que el oficial Iturri habría reaccionado de forma violenta tras enterarse de una supuesta relación entre su pareja y el agente Gómez. Según los testimonios preliminares, el agresor habría abandonado momentáneamente su puesto para luego regresar y efectuar los disparos desde la casa de servicio lindante a la dependencia policial.
Ante la magnitud de lo ocurrido, la cúpula policial de la provincia se hizo presente en Colonias Unidas de manera inmediata.
Entre las autoridades que supervisaron las actuaciones se encontraban el Director General de Seguridad Interior, comisario general Jorge Elías Caballero, y la directora de Seguridad Interior, comisaria general Sara Elisabeth Aguilera.
La presencia de los altos mandos subraya la preocupación institucional por un hecho que pone en jaque la disciplina y el control interno de la fuerza.
Además de las pericias balísticas, la doctora Verón ordenó la realización de pruebas de dermotest a todo el personal que se encontraba de guardia, incluyendo a los sargentos ayudantes Nicolás López y Claudio Aguirre, al cabo Eduardo Feldman y al agente Paulino Pérez.
El objetivo es deslindar responsabilidades y reconstruir con exactitud la secuencia de los hechos ocurridos dentro de la unidad de prevención.
Paralelamente a la causa judicial, el Órgano de Control Institucional (OCI) ha iniciado las actuaciones administrativas de rigor.
El jefe de la Policía ha sido categórico al respecto, señalando que para el oficial Iturri no cabe otra sanción que la baja inmediata y la expulsión definitiva de la fuerza.
El comportamiento del oficial ha sido calificado como una falta gravísima que pone en riesgo no solo la vida de sus camaradas, sino la confianza de la sociedad en la institución.
En el lugar de los hechos, el licenciado Cristian Bravo, del gabinete científico, procedió también al secuestro del teléfono celular del oficial Iturri, un Samsung Galaxy A35, y del libro de guardia de la comisaría. Estos elementos serán fundamentales para determinar si existieron comunicaciones previas que anticiparan el ataque o si hubo algún tipo de altercado antes de que se iniciaran las detonaciones.
Actualmente, el oficial Job Iturri permanece demorado mientras se completan las diligencias procesales, que incluyeron traslados a la oficina médico forense para extracciones de muestras y exámenes toxicológicos adicionales realizados por la División Sanidad Policial de Resistencia.
Se espera que en las próximas horas se analicen las grabaciones fílmicas de la zona para terminar de cerrar el círculo sobre la responsabilidad del imputado en este intento de homicidio.-
FUENTE: https://www.alertaurbana.com.ar/








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